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domingo, 19 de mayo de 2013

Fragmentos de un diario: Con todos los sentidos

Por Paulo Coelho 

El Alquimista

“El simple hecho de escribir nos ayuda a organizar el pensamiento y ver con claridad lo que nos rodea. Un papel y una pluma operan milagros, curan dolores, consolidan sueños, llevan y traen la esperanza perdida”.

Siempre escribiendo

Escribo siempre, y considero muy importante escribir. Si pudiera dar un consejo, le diría a todo el mundo: escriba. Sea una carta, un diario o algunas anotaciones mientras habla por teléfono, pero escriba.
Si quiere entender mejor su papel en el mundo, escriba. Procure colocar su alma por escrito, aunque nadie lo lea o, lo que es peor, aunque alguien termine leyendo lo que usted no quería. El simple hecho de escribir nos ayuda a organizar el pensamiento y ver con claridad lo que nos rodea. Un papel y una pluma operan milagros, curan dolores, consolidan sueños, llevan y traen la esperanza perdida. La palabra tiene poder. La palabra escrita lo tiene aún  más.

Gibran y los sentidos

Estamos acostumbrados con la vieja disculpa: aunque sepamos que nuestro corazón conoce mejor la decisión a tomar, nunca seguimos lo que él nos dice. Para compensar nuestra cobardía, terminamos convenciéndonos de que él estaba equivocado. Una hermosa historia de Gibran ilustra hasta donde nos pueden llevar nuestras limitaciones.
El ojo dijo:
-¡Mirad que bonita montaña tenemos en el horizonte!
El oído intentó escucharla, pero no lo consiguió. La mano dijo:
-Estoy intentando tocarla, pero no la encuentro.
La nariz fue concluyente:
- No existe la montaña, puesto que no siento su olor.
Y todos llegaron a la conclusión de que el ojo estaba equivocado.

El peso de la pluma

A veces nos irritamos por reacciones que juzgamos  exageradas de nuestro prójimo. Hacemos un pequeño comentario, una broma y he aquí que la persona llora, o se vuelve  demasiado agresiva con nosotros.
Una leyenda del desierto cuenta la historia de un hombre que iba a trasladarse a otro oasis, y comenzó a cargar a su camello. Colocó las alfombras, los utensilios de cocina, los baúles de ropa  y el camello aguantaba todo. Cuando estaba a punto de partir, se acordó de una  linda pluma azul que su padre le había regalado.
La fue a buscar y la colocó encima del camello. En ese momento, el animal no soportó el peso y cayó muerto. “Mi camello no aguantó el peso de una pluma” debe   haber pensado el hombre. A veces juzgamos de la misma manera a nuestro prójimo, sin entender que nuestra broma puede haber sido la gota de agua que  desbordó el vaso del sufrimiento.

‘Quiero agradecer por el asalto’

Mathew  Henry es un conocido especialista en estudios bíblicos. Cierta vez, cuando volvía de la universidad donde  da clases, fue asaltado. Aquella noche, él escribió la plegaria siguiente:
Quiero agradecer, en primer lugar, porque nunca había sido asaltado antes.
En segundo lugar, porque se llevaron mi cartera y  dejaron mi vida.
En tercer lugar, porque aunque se hayan llevado todo, no era mucho.
Finalmente, quiero agradecer porque yo fui el robado, y no quien robó.

Texto retirado de: La Revista

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