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lunes, 15 de agosto de 2016

El viento las esparce: Historias de aprendizaje

Por Paulo Coelho  

El Alquimista

Cuando la acción se convierte en poco más que un hábito, deja de tener sentido y puede acabar causando daños; nunca dejes que la rutina guíe tus movimientos.

Los tres bloques de piedra

Una leyenda australiana cuenta la historia de un hechicero que paseaba con sus tres hermanas, cuando se les acercó el guerrero más conocido de la región.
–Quiero por esposa a una de estas bellas mozas –dijo.
–Si se casa una de ellas, las otras pensarán que son feas. Estoy buscando una tribu donde los guerreros puedan tener tres mujeres –respondió el hechicero, alejándose de él.
Y siguió caminando durante años por el continente australiano, sin encontrar la tribu que buscaba.
–Una de nosotras al menos hubiera podido ser feliz –dijo una de las hermanas, cuando ya estaban viejas y cansadas de tanto caminar.
–Me equivoqué –dijo el hechicero. –Pero ahora ya es tarde.
Y transformó a las tres hermanas en bloques de piedra.
Quien visite el Parque Nacional de las Montañas Azules, al lado de Sídney, podrá verlas, y entenderá que la felicidad de uno no debe significar la tristeza de otros.

El hombre más rico de Babilonia

–Es muy sencillo llegar a ser como yo –dijo el hombre más rico de Babilonia. –Basta con entender que una décima parte de lo que ganas es tuyo.
–Eso no tiene sentido –respondió el muchacho. –Es mío todo lo que gano.
–¿Acaso no tienes que pagar a tu sastre? ¿No pagas al panadero todos los días? No puedes vivir siquiera un día sin gastar, y tu dinero es de todo el mundo, menos tuyo.
“A partir de ahora, guarda una décima parte de tu salario para ti mismo. Utiliza este dinero en tu beneficio; no olvides que los caminos de la riqueza son mágicos y extraños. Si cuidas bien de esta décima parte, un día te recompensará por todos tus esfuerzos”.

Tres golpes certeros

–¿Cómo puedo saber la mejor forma de actuar en la vida? –preguntó el discípulo al maestro.
El maestro le pidió que construyese una mesa.
El discípulo clavaba los clavos con tres golpes certeros. Un clavo, sin embargo, alcanzó un lugar más duro, y el discípulo tuvo que dar un golpe más. Hundió el clavo demasiado y dañó la madera.
–Tu mano estaba acostumbrada a los tres martillazos –dijo el maestro. –Confiabas tanto en lo que hacías que perdiste la atención y la precisión.
“Cuando la acción se convierte en poco más que un hábito, deja de tener sentido y puede acabar causando daños; nunca dejes que la rutina guíe tus movimientos”.

El significado de los plátanos

Un amigo mío decidió pasar unas semanas en un monasterio de Nepal. Cierta tarde, entró en uno de los muchos templos de la región, y encontró a un monje, sonriendo, sentado en el altar.
–¿Por qué ríes? –quiso saber.
–Porque entiendo el significado de los plátanos.
Dicho eso, abrió la bolsa que cargaba, y sacó de ella un plátano podrido.
–Esta es la vida que pasó y no fue aprovechada en el momento preciso; ahora ya es demasiado tarde.
A continuación, sacó de la bolsa un plátano aún verde, se lo enseñó, y volvió a guardarlo.
–Esta es la vida que todavía no sucedió; hay que esperar el momento preciso.
Por último, sacó un plátano maduro, lo peló, y lo compartió con mi amigo.
–Esta es la vida en el momento presente. Aliméntate de ella, y vívela sin miedo y sin culpa. (O)

Crédito de foto: @paulocoelho
Texto retirado de: La Revista

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