La mascota del blog

domingo, 8 de enero de 2012

Búsqueda de la diferencia: Breves historias

Por Paulo Coelho  

El Alquimista

“Y, con todo, lo más importante es usted: lucha, se esfuerza e intenta mejorar, tiene sueños, se alegra o entristece por causa del amor. Y si usted no estuviese vivo, algo faltaría”.

¿Sabe usted exactamente dónde está ahora? Está en una ciudad, con mucha gente, y en este momento existe una gran probabilidad de que varias personas abriguen en sus corazones las mismas esperanzas y desesperanzas que usted abriga.
Sigamos. Usted es un puntito microscópico en la superficie de una bola. Esta bola gira en torno de otra, que a su vez está localizada en un rinconcito de una galaxia, junto a millones de otras bolas.
Esta galaxia forma parte de algo llamado Universo, lleno de gigantescos aglomerados estelares. Nadie sabe  exactamente dónde comienza y dónde termina lo que llamamos Universo.
Y, con todo, lo más importante es usted: lucha, se esfuerza e intenta mejorar, sueña, se alegra o entristece por causa del amor. Y si no estuviese vivo, algo faltaría.
A continuación, algunos relatos sobre el derecho a ser únicos.
El árbol gigantesco
Un carpintero y sus auxiliares viajaban por la provincia de Ki, en busca de material para construcciones vieron un árbol tan gigantesco que  cinco hombres tomados de las manos no conseguían rodearlo, y su copa era tan alta que casi tocaba las nubes.
-No perderemos nuestro tiempo con este árbol –dijo el maestro carpintero. Tardaríamos demasiado en cortarlo. Si quisiéramos hacer un barco, se hundiría por causa de lo pesado que es su tronco. Si quisiéramos usarlo para la estructura de un techo, las paredes tendrían que ser exageradamente resistentes.
El grupo siguió adelante. Uno de los aprendices comentó:
-¡Es un árbol tan grande y no sirve para nada!
-Estás equivocado –dijo el maestro carpintero. Él ha seguido su destino a su manera. Si fuese igual a los demás, ya lo habríamos cortado. Pero porque tuvo el coraje de ser diferente, permanecerá vivo y fuerte mucho tiempo.

Quiero ser un ángel
El abad Juan Pequeño pensó: “Estoy cansado de ser un hombre como los otros; tengo que ser como los ángeles, que no hacen nada y solo viven contemplando la gloria de Dios”. Así, aquella noche abandonó el monasterio de Esceta y se fue al desierto.
Una semana después regresó al convento. El Hermano Portero le escuchó golpear la puerta y preguntó quién era.

-Soy el abad Juan –respondió. Tengo hambre...
-No puede ser –dijo el Hermano Portero. –El abad Juan está en el desierto, transformándose en ángel. Ya no siente hambre, y no necesita trabajar.
-Perdona mi orgullo –respondió el abad Juan. “Los ángeles ayudan a la humanidad; este es su trabajo, y por eso no necesitan comer, apenas contemplar. Pero yo soy un hombre. La única manera de contemplar esta misma gloria es haciendo lo que los ángeles hacen, ayudando a mi prójimo. El ayuno no sirve de nada”.
Al oír este gesto de humildad, el Hermano Portero volvió a abrir la puerta del convento.

El mejor ejemplo
Preguntaron a Dov Beer de Mezeritch: ¿Cuál es el mejor ejemplo a seguir? ¿El de los hombres piadosos, que dedican su vida a Dios sin preguntar por qué, o el de los hombres cultos que procuran entender la voluntad del Altísimo?
El mejor ejemplo es el del niño, respondió Dov Beer.
El niño no sabe nada, aún no aprendió lo que es la realidad, fue el comentario general.
-Estáis muy equivocados, porque él posee cuatro cualidades que nunca deberíamos olvidar. Está siempre alegre sin razón. Está siempre ocupado. Cuando desea algo, sabe exigirlo con insistencia y determinación. Finalmente, consigue parar de llorar con rapidez.

Texto retirado de: La Revista


jueves, 5 de enero de 2012

Ingredientes del éxito

El éxito espera por usted tanto como viene exaltando a cuantos alcanzaran le las directrices. Deje cualquier sombra del pasado al suelo del tiempo, como el árbol que arroja de si las hojas muertas.
No se detenga, frente a la oportunidad de servir. Movilice el pensamiento para crear vida nueva. Mejore los propios conocimientos, estudiando siempre. Destaque cualidades y olvide defectos. Desarrolle sus recursos de simpatía y evite cualquier impulso de agresión.
Si usted puede ayudar, en auxilio de alguien, hágalo ahora. Enriquezca su vocabulario con buenas palabras. Aprendiendo a escuchar, usted sabrá comprender.
La mejor manera de extinguir el mal será substituirlo con el bien. Destaque a los demás y los demás destacarán a usted. Viva el presente, actuando y sirviendo con fe y alegría, sin afligirse por el futuro, porque, para vivir mañana, usted necesita vivir hoy. Habitúese a sonreír. Recuerde que el desaliento nunca ayudó a nadie. No permita que la dificultad abra puerta al desanimo, porque la dificultad es el medio de que se vale la vida para mejorarnos en habilitación y resistencia.
Ampárese, amparando a los demás. Censura es una fórmula, de las más eficientes, para uno complicarse. Bendiga la vida y a todos los recursos de la vida, donde usted estuviere. Nunca desprecie el valor de su dosis de soledad, a fin de aprovecharía en meditación y en rehacimiento de sus propias fuerzas.
Observe: todo tiempo es tiempo de Dios para restaurar y corregir, comenzar y recomenzar.
Dictado por el espíritu André Luiz

Pintura de: Ivailo Petrov
Tomada del blog Recogedor

Texto retirado deLuz Espiritual

domingo, 1 de enero de 2012

Para el 2012: siempre triunfadores

Por Paulo Coelho  

El Alquimista

“Nadie puede sobrevivir aislado en un mundo competitivo. Consciente de ello, quien persigue un sueño consigue que los demás se interesen por sus ideas”.
Pamela Hartigan, directora de la Fundación Schwab, ha desarrollado una lista de diez puntos en común entre las personas que, insatisfechas con el mundo que las rodea, deciden crear su propio trabajo. Pienso que la lista de Pamela va más allá del emprendimiento social (como se conoce a este nuevo mecanismo), y puede ser aplicada a muchas cosas que hacemos en el ámbito de nuestra vida diaria.
Impaciencia Quien persigue un sueño no se sienta a esperar que las cosas sucedan por sí solas: ve en los problemas de ayer las oportunidades de hoy. Por su impaciencia, a menudo se ve obligado a cambiar de rumbo, pero esa adaptación es lo que le hace madurar.
Conciencia  Quien persigue un sueño sabe que no está solo en el mundo, y que cada gesto suyo tiene una consecuencia. El trabajo que está haciendo puede transformar su entorno. Siendo consciente de este poder, pasa a ser un elemento activo de la sociedad, y eso lo reconcilia con la vida.
Innovación Quien persigue un sueño cree que todo puede ser diferente de como es, pero para ello hay que buscar un camino que nadie haya recorrido. Aunque esté siempre asediado por la burocracia, los comentarios ajenos y las dificultades para penetrar en una selva todavía inexplorada, descubre maneras alternativas de hacerse oír.
Pragmatismo Quien persigue un sueño no espera a que le lleguen los recursos ideales para comenzar a trabajar: se arremanga y se pone manos a la obra. Cada progreso, por pequeño que sea, hace aumentar su confianza y la de quienes lo rodean, y los recursos acaban apareciendo.
Aprendizaje Quien persigue un sueño es, por lo general, alguien con un gran interés en un área determinada, y cuya capacidad de observación le lleva a encontrar nuevas soluciones para viejos problemas. Pero este aprendizaje solo se logra a través de la práctica y de la renovación constante.
Seducción Nadie puede sobrevivir aislado en un mundo competitivo. Consciente de ello, quien persigue un sueño consigue que los demás se interesen por sus ideas. Y se interesan porque saben que están ante un proyecto original, comprometido con la sociedad, y que, además, puede ser lucrativo económicamente.
Flexibilidad Quien persigue un sueño tiene una idea en la cabeza, y un plan para llevarla a cabo. Sin embargo, a medida que avanza, se da cuenta de que tiene que adaptarse a las realidades del mundo que lo rodea, y a partir de ahí, su responsabilidad social se convierte en un factor crucial para la transformación del medio ambiente. Un ejemplo: para reducir la mortalidad infantil en una ciudad determinada, no basta con cuidar la salud de los niños; hay que modificar la estructura sanitaria, la alimentación.
Perseverancia Quien persigue un sueño puede ser flexible en su camino, pero sin perder la concentración en su objetivo. Por sus ideas innovadoras, y por estar siempre moviéndose en terreno desconocido, nunca dirá: “lo intenté, pero no dio resultado”. Al contrario, siempre busca todas las vías posibles, y los resultados acaban apareciendo.
Alegría Quien persigue un sueño pasa momentos difíciles, pero está contento de hacer lo que hace. Sus eventuales confusiones y errores no tienen nada que ver con su talento: es capaz de sonreír cuando da un paso en falso, pues sabe que podrá corregir su movimiento más adelante.
Contagio Quien persigue un sueño tiene la capacidad única de hacer que los que lo rodean perciban que vale la pena seguir su ejemplo y hacer lo mismo. Por eso, aunque de vez en cuando pueda sentirse incomprendido, jamás se sentirá solo.
Texto retirado de: La Revista

Blog Widget by LinkWithin