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sábado, 12 de marzo de 2016

Ítaca o el largo camino: Versión moderna

Por Paulo Coelho  

El Alquimista

Constantin Cavafis, abordaría de manera diferente este camino de vuelta creando una de las más bellas metáforas de la jornada en busca de nuestros sueños”.

Uno de los grandes clásicos de la literatura de todos los tiempos, La Odisea, escrita por Homero, narra el regreso del héroe Ulises hasta la isla de Ítaca, donde su esposa, Penélope, lo espera desde hace una década. Aunque cortejada día y noche por hombres que afirman haber visto a su marido morir en combate durante la guerra de Troya, ella no pierde las esperanzas. Y Ulises pasa por todo tipo de desafíos, pero termina volviendo al hogar.
Muchos siglos después, otro poeta griego, Constantin Cavafis, abordaría de manera diferente este camino de vuelta creando una de las más bellas metáforas de la jornada en busca de nuestros sueños.
Mientras en La Odisea el drama se concentra en la dificultad de llegar y en el sufrimiento de la mujer amada, en la poesía de Cavafis, él pide exactamente lo opuesto a Ulises: que aproveche el camino y viva todo lo que necesita vivir. Aprendí este poema en el camino de Santiago, en un momento en el que estaba loco por llegar a Compostela y acabar pronto con aquello que me parecía ser una absurda peregrinación.
Cuando partas en dirección a Ítaca, que tu jornada sea larga, repleta de aventuras, plena de conocimiento.
No temas Lestrigones ni Cíclopes ni al furioso Poseidón; no los encontrarás durante el camino si el pensamiento es elevado, si la emoción jamás abandona tu cuerpo ni tu espíritu.
Lestrigones y Cíclopes, y el furioso Poseidón no estarán en tu camino si tú no los llevas cargados en tu alma si tu alma no los coloca delante de tus pasos.
Espero que tu camino sea largo, que sean muchas las mañanas de verano y que el placer de ver los primeros puertos traiga una alegría nunca vista.
Procura visitar los emporios de Fenicia y recoge lo que haya de mejor.
Ve a las ciudades de Egipto y aprende con un pueblo que tiene tanto para enseñar.
No pierdas a Ítaca de vista pues llegar allá es tu destino. Pero no apresures tus pasos; es mejor que la jornada se prolongue muchos años y tu barco solo ancle en la isla cuando ya estés enriquecido con todo lo aprendido en el camino.
No esperes que Ítaca te dé más riquezas.
Ítaca ya te dio un hermoso viaje sin Ítaca, jamás habrías partido.
Ella ya te dio todo y nada más te puede dar.
Si, al final, encuentras que Ítaca es pobre, no pienses que ella te engañó. Porque tú te has hecho sabio, y has vivido una vida intensa.
Y este es el significado de Ítaca. (O)

Crédito de foto: @paulocoelho
Texto retirado de: La Revista

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