La mascota del blog

miércoles, 10 de agosto de 2011

DELANTE DE MUNDOS NUEVOS

En materia de mundos a conquistar, no nos olvidemos de que todos, individualmente, respiramos en el mundo que nos es propio.

Pidamos a los enanos docos para que interpreten, de improviso, el pensamiento musical de Beethoven; insistamos con los esquimales para que expresen, sin demora, los conceptos que puedan aliniar sobre el derecho romano o roguemos a nuestros amigos indígenas para que asimilen, de inmediato, alguna definición de Spinosa, y, seguramente, no ejerceríamos sino violencia sobre el campo mental en que aprenden, esperando que el tiempo les ofrezca la necesaria maduración.

No nos vale de nada fantasear incursiones demasiado profundas en el espacio infinito, sin la justa preparación ante la vida que nos espera.

Sin duda, es natural que la ciencia medite en la indagación de nuevos dominios de la naturaleza, construyendo en el presente las bases de las grandes hazañas con que fulgirá el futuro. Sin embargo, si quisiéramos escalar los peldaños de la Vida Mayor, ingresando en círculos más amplios y más elevados del amor y de la inteligencia, es preciso que sepamos partir de la conciencia egoísta a la que aún nos ajustamos, al precio de estudio y abnegación, trabajo y perfeccionamiento, en el rumbo de las Esferas Superiores, a reflejar la luz de la Vida Cósmica, que solamente a costa de educación y bondad nos acogerá en su infinito esplendor.
                      Fin
Pintura de: Kwon Kyung Yup
Tomada del blog Recogedor
Por el espírituEmmanuel
Psicografía: 

Texto tomado del: 
Libro "
NACER Y RENACER
".

domingo, 7 de agosto de 2011

Aceptarte a ti mismo

Por Paulo Coelho 

El Alquimista


Vivir mejor 

“Debemos, siempre que sea posible, celebrar hoy las pequeñas victorias de ayer, por más insignificantes que parezcan. Mañana se aproxima una nueva lucha que exigirá nuestra atención y esfuerzo...”.


Cuando ganes, celébralo. Celebrar una conquista es importante, es un rito de pasaje. Esta victoria costó momentos difíciles, noches de dudas, interminables días de espera. Desde los tiempos antiguos, alegrarse por un triunfo forma parte del propio ritual de la  vida.


La conmemoración marca el final de una etapa  aunque, por increíble que parezca, mucha gente se rehúsa a hacerla por miedo a la decepción, a atraer el “mal de ojo”. Quien así actúa, no se beneficia del mejor regalo que la victoria nos da: confianza.


Debemos, siempre que sea posible, celebrar hoy las pequeñas victorias de ayer, por más insignificantes que parezcan. Mañana se aproxima una nueva lucha que exigirá nuestra atención y esfuerzo: el recuerdo de un éxito nos hace más fuertes para la próxima batalla. A continuación  algunas pequeñas historias al respecto.


Aceptando que merece lo mejor

El famoso pianista Arthur Rubinstein (1887-1982) se atrasó para un almuerzo en un importante restaurante de Nueva York.  Sus amigos estaban ya preocupados cuando Rubinstein finalmente apareció al lado de una rubia espectacular, con un tercio de su edad.


Conocido por su tacañería, esa tarde él pidió los platos más caros, los vinos más raros y sofisticados. Y al final, pagó la cuenta con una sonrisa en los labios.


Sé que les va a extrañar –dijo Rubinstein– pero hoy fui al abogado a hacer mi testamento. Dejé una buena cantidad para mi hija, también para mis parientes e hice generosas donaciones para obras de caridad. De repente, me di cuenta de que yo no estaba incluido en mi testamento: ¡todo era de los otros! Y a partir de ahí, he decidido tratarme a mí mismo con más generosidad.


Aceptar que merece el presente

La periodista Belisa Ribeiro estaba maquillándose para ir a una fiesta cuando se detuvo y se contempló en el espejo.

He aquí como me vi –cuenta– Estaba intentando equilibrar en las manos el lápiz de labios, el delineador de ojos, el colorete y el rímel. Me quedé pensando: ¿por qué actúo así? ¿Por qué agarro tantas cosas si solo puedo usar una de ellas cada vez?


Coloqué todo en el cesto de maquillaje y volví a empezar. Procuré acordarme de tantas veces en mi vida en que actué de este modo, viviendo un momento y pensando en otro, quedando estresada por cosas que tenían día y hora señalados para ser vividas. A partir de aquel momento, me prometí que cada minuto de mi vida tendría su propia bendición, y yo estaría completamente concentrada en ella”.


Aceptar que merece los dones

Durante una conferencia en Australia, una joven se aproxima. “Quiero contarle algo” me dice: “Siempre pensé que tenía el  don de curar, pero nunca había tenido el valor de utilizarlo con nadie. Un día, mi marido tenía mucho dolor en su pierna izquierda, no había nadie cerca que pudiera ayudar y decidí –aunque muerta de vergüenza– colocar mis manos sobre su pierna y pedir que el dolor desapareciera.


Actué sin creer que sería capaz de ayudarlo. De repente, escuché que rezaba en voz alta: “Permite, Señor, que mi mujer sea mensajera de Tu luz, de Tu fuerza”, decía. Mi mano comenzó a calentarse y el dolor de él desapareció.


Después le pregunté por qué había rezado de aquella manera, y me contestó que no recordaba haber dicho nada. Así, hoy soy capaz de curar porque él confió en que era posible”.

Texto retirado de: La Revista

miércoles, 3 de agosto de 2011

ELLOS VENDRÁN

En los momentos difíciles, detente en los afectos inolvidables que te precedieron en el viaje de la ¡gran liberación!. . . Los tendrás presentes, al recordarles los ejemplos de bondad y valor con que superaron las horas de tentación y sacrificio.

Volverás a encontrar, sin dificultad, el punto de ligación con ellos, en alguna parte aparentemente olvidada de la memoria, en el cual aún vibran las notas de tu cántico de alegría y de gratitud, delante de algún gesto de humanidad y devoción con que te encorajaron la ¡lealtad y la esperanza!...

Recuérdate de ellos, pero siempre que sea posible, no les pidas auxilio para la obtención de facilidades humanas que no tuvieron.

Rearticúlales la imagen en el pensamiento, tal cual los viste, bajo la carga de las obligaciones en que se ennoblecieron en los testimonios de fidelidad y trabajo.

Enseguida, ruégales inspiración y socorro para que no te fallen las energías en el trato con los deberes que la vida te dio a ejecutar.

Solicítales la presencia animadora.

Ellos vendrán a tu encuentro y te hablarán sin palabras articuladas de la ventura que se derrama de la conciencia tranquila, fortaleciéndote el ánimo sin que te hurten el lugar en el banco de las pruebas.

No te arrebatarán los pies a la espina del espinero, por saber que el hombre no hace lumbre en la propia alma, sin el vaso de la experiencia, pero te extenderán los brazos invisibles, y te sustentarán las fuerzas en la travesía de la vereda escabrosa.

A poco y poco, por el sin hilo del pensamiento, te enseñarán que sólo construyen para el bien, aquellos que se disponen a obedecer y te harán sentir que todo lo bueno en las sendas de la Tierra viene de los que se rinden a la disciplina, para que la vida se haga mejor.

En los instantes de desaliento, sobre todo, llama por ellos, los amigos cuyos ojos físicos la muerte selló para abrirlos al sol del Mundo Espiritual y ellos vendrán, como mensajeros de luz, no solamente a fin de renovarte el corazón dolorido, sino también para explicarte que nadie compra la verdadera felicidad sin la moneda del amor, consolidada por la riqueza del sufrimiento.


Pintura de: Jolanda Richter
Tomada del blog Recogedor
Por el espírituEmmanuel
Psicografía: 

Texto tomado del: 
Libro "
NACER Y RENACER
".
Blog Widget by LinkWithin