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miércoles, 10 de noviembre de 2010

AMPLIACIÓN DEL SERVICIO


23- AMPLIACIÓN DEL SERVICIO
¿Qué sería del Espiritismo si no tuviese por finalidad el perfeccionamiento de la Tierra, donde se expresa como un movimiento liberador de las conciencias?
¿Sería loable sustraer al hombre de campo de su tarea de sembrar, para entretenerlo con atractivas narraciones e inducirlo a la inacción?
¿Sería aconsejable imponer el éxtasis en lugar del esfuerzo activo, frustrando preciosas oportunidades de realizar el bien?
Pero si nos acercamos al trabajador con la intención de impulsarlo al servicio y de ampliar su comprensión para que la tarea le resultara menos difícil, así como para ayudarlo a que descubra por sí mismo los peldaños de la propia elevación, estaremos construyendo el legítimo bien, con vistas al perfeccionamiento de la vida y de la comunidad.

¿De qué valdría la intimidad del hombre con los Espíritus domiciliados en otras esferas, si no fuera provechosa para su existencia? ¿No sería una deplorable pérdida de tiempo informarnos sin un propósito honesto acerca de los reglamentos con que se gobierna la casa ajena? Si la criatura humana no puede todavía tolerar la supresión de las proteínas y los carbohidratos, del oxígeno y las vitaminas, si no puede prescindir del baño y la lectura, ¿por qué inducirla al ocioso placer de indagar sin tener miras elevadas?

Atendamos por sobre todo a lo esencial.
Es curioso notar que el propio Cristo, al sumergirse en los fluidos terrestres, no discurrió sobre problemas inoportunos o inadecuados.
No se sentó en la plaza pública para explicar la naturaleza de Dios, sino que lo llamó simplemente "Nuestro Padre", señalando los deberes de amor y reverencia con que nos cabe contribuir a la ampliación y perfeccionamiento de la Obra Divina.

Aunque aseverase que "en la casa del Señor hay muchas moradas", no se detuvo a dar pormenores relativos a los habitantes que las pueblan.

No obstante exaltar el Reino Celeste y situar en él la gloria del futuro, no olvidó el Reino de la Tierra, al que procuró ayudar con todas las posibilidades que disponía.
Al curar ciegos y leprosos, locos y paralíticos, dio a entender que no solamente venia a regenerar las almas sino también a socorrer los cuerpos enfermos, por la recuperación integral del hombre.

Mas no se conformó con eso.
En toda ocasión exaltó nuestros deberes de amor para con la vida común.
Recurre a la semilla de mostaza y a la vil moneda para brindar preciosas enseñanzas.
Compara al mundo con una viña inmensa donde cada servidor recibe determinada cuota de obligaciones.
Consagra especial atención a los niños y destaca el amparo que debemos a las generaciones renacientes.
En la misma esfera de realizaciones, los principios del Espiritismo Evangélico se extenderán en favor de la Humanidad.
Los que viven fuera del cuerpo dan testimonio de la supervivencia individual después de la muerte, prueban que el alma se muda de habitación sin modificarse de inmediato, pero preconizan el estudio y la fraternidad, la cultura y la santificación, el trabajo y el análisis; en obediencia a dictámenes superiores objetivan, por sobre todo, la mejoría de la vida en la tierra, a fin de que los hombres se hagan, efectivamente, hermanos unos de otros en el mundo venidero, que sin lugar a discusiones será una porción iluminada del Reino Infinito de Dios.

Pintura de: Cesar Santos, tomada del blog Realismo en la pintura

Por el espíritu: Emmanuel
Texto retirado del: Libro "DERROTERO".

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