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miércoles, 24 de noviembre de 2010

MEDIUMNIDAD

27- MEDIUMNIDAD
Una abrumadora mayoría de estudiantes del Espiritismo, catalogan a la mediumnidad como piedra fundamental de todas las edificaciones doctrinarias, pero cometen el error de considerar mediums tan sólo a los trabajadores de la fe renovadora que han asumido tareas específicas, o a los enfermos psíquicos que muchas veces sirven admirablemente a la esfera de las manifestaciones de los fenómenos.

Ante todo es preciso comprender que así como el tacto es la base de todos los sentidos, la intuición está en el principio de todas las percepciones espirituales y por eso mismo, toda inteligencia es intermediaria de las fuerzas invisibles que operan en el sector de actividades en el que habitualmente se coloca.

Desde los más bajos a los más elevados planos de la vida, existen entidades angelicales, humanas e infrahumanas que actúan a través de la inteligencia encarnada, para estimular el Progreso y divinizar experiencias, bruñir caracteres o sustentar benditas reparaciones, proteger a la naturaleza y garantizarlas leyes que nos gobiernan.


Al revelar conocimientos nuevos a la Humanidad, el Espiritismo incorpora a nuestro patrimonio mental valiosas informaciones sobre la vida imperecedera, alertándonos de nuestra condición de espíritus inmortales en temporario aprendizaje dentro de los cursos de la raza, la nación o el grupo consanguíneo al que transitoriamente pertenecemos en la Tierra.

Cada individualidad renace relacionada con los centros de vida invisible de los cuales procede y continuará, en general, siendo instru mento del conjunto de entidades dentro del cual mantiene sus concepciones y pensamientos habituales. Sin embargo, si es su deseo aprovechar la contribución que la sublime escuela del mundo le ofrece en sus diferentes cursos de preparación y perfeccionamiento espiritual, mediante la práctica del bien incluso en los mínimos recodos del camino - con lo que adquiere más amplias provisiones de amor y sabiduría -, es admitida por los grandes benefactores como intérprete de la asistencia divina dentro de los cuadros de la evolución humana, ya sea que se encuentre colaborando en la edificación del patrimonio del confort material, o dedicada a santificar el alma eterna.


No obstante, es necesario reconocer que en la esfera de la mediumnidad cada servidor se reviste con características propias.

El contenido sufrirá siempre la influencia de la forma y de la condición del recipiente.

Esa es la ley que rige el intercambio.
Una copa no habrá de contener la misma cantidad de agua que puede ser almacenada en un tanque con capacidad para centenares de litros.

El perfume conservado en un envase de cristal puro, no será el mismo si lo trasladamos a un recipiente enlodado.

El sabio no podrá tener por confidente a un niño, a pesar de que el niño invariablemente sea portador de tesoros de pureza y simplicidad, desconocidos para el sabio.

Por lo tanto, la mediumnidad puesta al servicio de la revelación divina, reclama estudio constante y devoción al bien, para el imprescindible enriquecimiento del saber y de la virtud.

La ignorancia podrá producir indiscutibles y bellos fenómenos, pero solo la conciencia de la responsabilidad, la consagración sistemática al progreso de todos, la bondad y el conocimiento consiguen materializar en la Tierra los monumentos definitivos de la felicidad humana.

Pintura de: Tesfay Atchbekha Negga, tomada del blog Recogedor

Por el espíritu: Emmanuel
Texto retirado del: Libro "DERROTERO".

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