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miércoles, 17 de noviembre de 2010

ANTE LA VIDA MENTAL

25- ANTE LA VIDA MENTAL
Cuando la criatura empieza a sondear el porqué del destino y del dolor y encuentra la luz de los principios espiritistas para iluminar los vastos corredores de su santuario interior, debe consagrarse cuanto le sea posible, a la apreciación del pensamiento, afín de iniciarse en el descifrado de los secretos que todavía ocultan, a todos nosotros, la sustentación de la mente.

Si en el mundo las incógnitas del cuerpo constituyen la pasión de la ciencia, que designa ejércitos numerosos de hábiles servidores para solucionarlos problemas de la salud y la genética, de la reanimación y la eugenesia mas allá de la tumba, la grandeza de la mente desafía a toda la potencia de nuestra inteligencia, en el trato metódico de cada uno de los temas que a ella se refieren.

Entre los hombres de la actualidad, la psicología y la psiquiatría conocen tanto del espíritu como un botánico, que restringido a moverse dentro de un reducido círculo de observación del suelo, procurase juzgar un continente extenso e inexplorado por los pocos tallos de hierba que crecen al alcance de sus manos.

Liberados del vehículo de la carne, cuando tenemos la felicidad de ubicarnos más allá de las atracciones de naturaleza inferior, que muchas veces nos imantan indefinidamente a la corteza terrestre, comprendemos que el poder mental reside en la base de todos los fenómenos y circunstancias de nuestras experiencias, aisladas o colectivas.

La mente es un manantial vivo de energías creadoras.
El pensamiento es sustancia, objeto mensurable.
Los espíritus encarnados y los errantes pueblan el planeta en la condición de habitantes de un inmenso palacio de varios pisos, en diferentes situaciones y producen múltiples pensamientos que se combinan, se repelen o se neutralizan.

Las ideas se corresponden, según la pauta en la que se expresan y proyectan rayos de fuerza que alientan o deprimen, subliman o destruyen, integran o desintegran, que son lanzados sutilmente desde el campo de las causas hacia la región de los efectos.

La imaginación no es un país tenebroso, creaciones vagas e inciertas. Es fuente de vitalidad, energía, movimiento...
El idealismo operante, la fe constructiva, la ilusión activa, son los pilares de todas las realizaciones.
Quien más piensa y da cuerpo a lo que idealiza, más apto se hace a la recepción de las corrientes mentales invisibles, en las obras del bien o del mal.
Y en razón de esa ley que preside a la vida cósmica, cuantos se adaptan al pensamiento recto y a la acción

Pintura de: Christina Sealey, tomada del blog Women Painting Women

Por el espíritu: Emmanuel
Texto retirado del: Libro "DERROTERO".

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