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domingo, 16 de agosto de 2009

William Blake el visionario

Por Paulo Coelho 
El Alquimista

Estos mismos versos que ahora cito pasaron casi desapercibidos en la época en la que se escribieron. Pero merece la pena recordar de nuevo en esta columna a alguien con la capacidad de entender que todo está conectado, que los instantes mágicos forman parte de la vida cotidiana y que basta un poco de apertura interior para reconocer que somos capaces de cambiar por completo nuestra realidad, eliminando casi todo lo que no nos satisface.
“Sin contrarios no hay progreso” dijo este gran artista y escritor inglés. Él relevó la importancia de la inocencia en los espíritus creativos.

Su autor, el inglés William Blake (1757-1827), nació en una familia pobre, y murió totalmente rechazado por los círculos intelectuales de su época. Alegaban los críticos que había un exceso de misticismo en su trabajo, que tenía comportamientos extraños (como, por ejemplo, quedarse desnudo con su mujer en el jardín de una casa de campo que le habían prestado), o que se mostraba demasiado inocente en sus textos.

Los críticos murieron, y el trabajo de Blake sobrevivió durante generaciones no solo por su literatura, sino también por sus grabados, que tuve oportunidad de ver en la Tate Gallery de Londres.

Blake cuenta que, siendo niño aún, estaba en un parque próximo a su casa cuando vio ángeles en los árboles, y al profeta Ezequiel surgiendo entre las criaturas aladas. Más tarde, cuando ya tenía treinta años, su hermano menor murió, y Blake asegura que su espíritu se le apareció algunos días después, cubierto de luz, para enseñarle a hacer “libros no impresos”, grabar textos e ilustraciones de manera artesanal, en tiradas limitadísimas.

Siguiendo el consejo, Blake comienza a desarrollar una tesis a la que denomina “los estados contrarios del alma humana”.

Uno de estos estados es la inocencia, cuando la imaginación nos lleva al crecimiento. El otro estado es la experiencia, cuando nuestra imaginación se topa con las reglas, la moralidad y la represión.

Blake vivió intensamente su vida y, aunque murió pobre, aseguraba haber hecho todo lo que deseaba. En uno de sus trabajos más polémicos, El matrimonio del cielo y el infierno, afirma haber visitado el reino de las tinieblas, y haber tomado nota allí de los proverbios que los demonios solían decirse entre ellos. Copio a continuación algunos de estos proverbios:

“El camino de los excesos conduce al palacio de la sabiduría”.

“Un ignorante no ve el mismo árbol que ve un sabio”.

“El que desea, pero no actúa, siembra la peste”.

“Ningún pájaro consigue volar muy alto apenas con la ayuda de sus propias alas”.

“Lo que hoy está probado, ayer era apenas un sueño”.

“Los tigres de la ira son más sabios que los caballos del conocimiento”.

“Del agua parada, espera siempre el veneno”.

“La zorra cuida de sí misma, pero Dios cuida del león”.

“El hombre que mejor te conoce es aquel que permitió que abusaras de él”.

“Las oraciones no aran; los elogios no hacen madurar”.

“Nunca sabrás qué es lo suficiente, si no te permites saber lo que es más que suficiente”.

Traducción: Diego Chozas Ruiz-Belloso

Texto retirado de: La Revista

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